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مع الترجمــة : قضيـة السفيــرة المحنكـة منت كينا، على الصفحات الأولى لجرائد دولة لبيرو.

عالجت صحافة دولة لبيرو خلال الساعات القليلة الماضية حسب ما علمت به شبكة ميزرات الإعلامية الإلكترونية قضية السفيرة المحنكة منت كينا، ومن خلالها قضية الصحراء الغربية بإعتبارها قضية تصفية إستعمار.

فقد خصصت أسبوعية الأحد البيروفية الواسعة الإنتشار، سبع صفحات خاصة لقضية خدجتوا، ونضالها من أجل السلام إستقلال شعبها، كما عالجت ملف الصحراء الغربية سياسيا وتاريخيا.

هذا وتناقلت العديد من المنابر الإعلامية البيروفية قضية السفيرة الصحراوية، وذلك بالتزامن مع إعلان الأخيرة دخولها في إضراب عن الطعام من مطار العاصمة البيروفية “ليما”.

وتعرف قضية خدجتوا، تعاطف كبير من كبرى المنظمات والجمعيات البيروفية.

El sueño saharaui de la libertad

Hace unos meses llegaron dos esperpénticos fascistas argentinos a derramar su conservadurismo por todo Lima generando indignación y polémica. Agustín Laje y Nicolás Márquez presentaron un libro anti-izquierdista cargado de odio y machismo celebrado por sus pares peruanos de “Con mis hijos no te metas” y demás adictos a esa ideología. Fueron invitados por el propio Congreso y ninguna autoridad o institución del Estado los retuvo o expulsó pese a estar haciendo activismo político en el país.

Meses antes la investigadora canadiense Jennifer Moore y el documentalista John Dougherty presentaron en el Cusco un documental sobre los conflictos socio-ambientales en el Perú en el marco de un foro de documentales públicos. Inmediatamente la policía los detuvo, los hostigó y los acusó de “agitadores”. Asustados de cómo se manejan algunos temas espinosos en nuestra democracia, los ciudadanos canadienses se marcharon antes de terminar detenidos. Se fueron convencidos de que en el Perú las instituciones del Estado responden más a los intereses de algunas empresas mineras que al bien común de la ciudadanía.

UNA MUJER RETENIDA
Hace dos semanas algunos congresistas fujimoristas pusieron el grito en el cielo por el ingreso de la embajadora de la nación saharaui Jadiyetu El Mohtar. La acusan de hacer “proselitismo político” con visa de turista. Cosa absolutamente falsa, pues es habitual que embajadores de esa nación árabe visiten el Perú.

El pueblo saharaui es oriundo del África del Sahara y después de ser colonizado por Francia y la España de Franco, Marruecos los invadió y mantiene ocupados sus territorios. El pueblo saharaui se mantiene firme en recuperar su soberanía y las reivindicaciones de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) son reconocidas por la comunidad internacional a despecho de Marruecos, que insiste en mantenerlos sojuzgados. Muchos saharauis tienen pasaporte español, como el caso de la embajadora, que les sirve para vencer el cerco marroquí.

El Perú reconoció a esta república árabe en 1984 pero Fujimori congeló las relaciones durante su gobierno. Desde el 9 de setiembre Jadiyetu El Mohtar está retenida en una fría oficina del aeropuerto sin las más mínimas condiciones para vivir. Su status legal es incierto y nos dice ella que la retienen con:

“…una resolución de migraciones sin autorización judicial, en la que se emite una orden de prohibición de entrada a través de una alerta roja con fecha y nulidad el 18 de agosto, basada en la petición de dos congresistas de la bancada fujimorista, presidente y miembro de la Liga parlamentaria de Amistad con Marruecos, que alegan usurpación de cargo -para ellos no soy embajadora en misión- y que pongo en grave peligro las privilegiadas relaciones con el Reino de Marruecos”.

VERGÜENZA
Lo que quieren es presionarla para que se vaya por su propia voluntad, la chantajearon con las pésimas condiciones y acceso elemental a agua y alimentación. Ella se rehusó porque no había impedimento legal para ingresar al Perú. Ha presentado un habeas corpus que está en trámite, Cancillería se lavó las manos y mientas sigue esta afrenta que avergüenza de sobremanera al Perú, pues se está violando los derechos de una mujer, de una autoridad de un pueblo amigo reconocido por nuestro país, en España y otras partes del mundo crece la indignación y enérgicas protestas por el atropello.

El viernes 22 se realizó un plantón frente a Migraciones en Lima en solidaridad con la embajadora. En España también se han hecho plantones frente a la embajada peruana y han manifestado por escrito su fastidio personalidades del arte como Joaquín Sabina, Javier Bardem, Javier Corcuera, entre otros más.

La congresista Marisa Glave colgó un video explicando la situación de la embajadora y el estado debilitado de su salud. Sin embargo, ella se mantiene firme porque no está en juego la libertad de una persona o su comodidad, sino, la libertad y dignidad de todo un pueblo. Lo que el Estado peruano quiere es que se marche y deslegitimar su misión, lo que los fujimoristas “amigos de Marruecos” quieren es que no se reconozca la causa que anima a esta mujer a seguir luchando por su patria, para ello se escudan en tecnicismos leguleyos y formalismos que no se aplican por igual cuando los visitantes son conservadores derechistas.

Es una vergüenza para el Perú que el gobierno de PPK no tome cartas en el asunto. El pacífico pueblo del Sahara que, ante el atropello, despojo, genocidio de potencias y colonos respondió con paz, debe ser reconocido. El poeta saharaui Bahia Mahmud Awah lo explica así:

“Yo tengo un sueño, ese día de paz.
Tú, amigo, que hoy me preguntas.
Ayer tras cuatro décadas en las riberas de Saguia
hallaron la fosa de mi abuelo,
las cuentas de su rosario,
su documento de identidad y la darraa
que llevaba cuando marchó en paz,
a cuidar nuestro ganado
y nunca regresó.
Fíjate cómo en mí repicaron
los tambores de la guerra,
y respondí predicando la paz
para que el alma de mi abuelo
en paz descanse y en mi desierto
y con mi jaima impere sólo paz.”

Reacciones

El limbo diplomático de Jadiyetu El Mohtar

Jadiyetu El Mohtar, representante del pueblo saharaui, tiene dos semanas en el aeropuerto Jorge Chávez. Ha venido del África, dice, para reunirse con el Presidente. Migraciones asegura que no tiene estatus diplomático y no la deja entrar al país. Esta es la crónica de su resistencia

Ayer por la mañana, Jadiyetu El Mohtar Sid Ahmed fue desalojada de la oficina de Migraciones del Aeropuerto Jorge Chávez, lugar que ocupó por más de quince días, durmiendo en un sofá, sin tomar ducha alguna y siendo custodiada a toda hora por un guardia que la vigilaba hasta para ir al baño.

Personal de Migraciones sacó sus pertenencias de la oficina, y ahora ella permanece en uno de los pasadizos del aeropuerto resguardada por policías. Dice que no se moverá. No ha probado bocado alguno ni lo hará: “Me quieren dar alimento pero no me lo darán en el piso, no soy un perro”, dice desafiante del otro lado del hilo telefónico.

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El periodo de convivencia pacífica entre ella y el personal de Migraciones ha terminado. El Mohtar viene de la lejana Sahara Occidental (África), así lo evidencia el melhfa que viste, el atuendo típico de las mujeres saharuis. Se resiste a abandonar el aeropuerto y volver a su país pues asegura haber sido enviada por el presidente Brahim Gali de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en calidad de embajadora, para cumplir con una agenda pactada con la cancillería peruana y, además, reunirse con el presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Jadiyetu El Mohtar afirma que “durante la toma de mando del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, en mayo pasado, PPK estrechó la mano de mi presidente acordando que le envíe un emisario para restablecer las relaciones diplomáticas. Ese emisario soy yo”.

Sin embargo, ha salido a su encuentro la Superintendencia Nacional de Migraciones que asegura que la ciudadana saharaui no es reconocida como diplomática y, además, pretende entrar al país haciendo uso de su pasaporte de turista. Es la razón que esgrimen para desalojarla. De esa forma es que desde que Jadiyetu puso un pie en suelo peruano, el nueve de setiembre pasado, ha empezado un tira y afloja legal que no sabemos en qué terminará.

Su caso ha despertado reacciones en varios congresistas. Hay quienes la apoyan y consideran su caso como una violación a los derechos humanos como Marisa Glave e Indira Huilca (Nuevo Perú), y hay quienes la quieren devolver a su país como los congresistas de Fuerza Popular Rolando Reátegui y Cecilia Chacón, quien en un tuit dijo que la representante saharaui “miente y se victimiza descaradamente”.

Jadiyetu, por su parte, maleta en mano, espera una decisión final. Hace poco dormitaba como podía en la oficina de Migraciones, ahora se ha parapetado en el piso del aeropuerto sin intención de moverse.

Se enciende la alertaPara reconstruir esta historia kafkiana tenemos que decir que es la segunda vez que El Mohtar pisa el Perú. En una primera visita, que se extendió del 10 de junio al 18 de agosto de este año, ingresó en calidad de turista.

Hay que aclarar que tiene doble nacionalidad, la española y la saharaui. La primera le corresponde porque su país, al igual que el Perú, fue colonia española. Eso explica, además, su castellano fluido.

A su primer arribo, El Mohtar pasó sin problemas los controles migratorios mostrando su pasaporte de turista. Durante su permanencia cumplió una serie de actividades sin problemas: fue invitada al Congreso para conmemorar un aniversario de la firma del Acta de la Independencia, viajó a Junín y participó de un desfile por la batalla independentista, vino a este periódico y dio una entrevista.

Este habría sido el error que, según fuentes de Migraciones, la puso bajo la lupa: “Desarrolló acciones propias de un diplomático sin tener el reconocimiento de esa condición, cometiendo así una infracción a la legislación migratoria vigente”.

Ella asegura que con el pasaporte de turista ha entrado como embajadora en misión hasta a Israel. “A donde he ido a mostrar mi solidaridad con los palestinos”, dice.

Esta segunda vez, Migraciones la tenía fichada. A sus investigaciones sumó un informe de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, presidida por el fujimorista Juan Carlos del Águila, que sostenía que “la citada había usurpado el cargo de embajadora durante su estadía”.

Al otro lado de la línea telefónica, breve y acalorado, el congresista Rolando Reátegui, quien sostiene que la RASD “no existe” y que “no está reconocida por la ONU ni por nadie” (aunque son 82 países los que validan su existencia y el 20 de agosto de 1984 el Perú la reconoció como estado soberano) afirma que El Mohtar “no puede pasar a hacer campaña política”.

-¿Considera que hacer campaña política es asistir a un acto de la batalla de Junín?, le pregunto.

– ¿Usted sabe qué es el Frente Polisario?, responde desviando la pregunta, a lo que agrega: “Yo no le conozco a usted, no sé quién diablo es”, y acto seguido cuelga el auricular.

Es evidente el cargamontón que el fujimorismo le ha hecho a la representante saharaui quien esta vez, al pasar los controles y mostrar su pasaporte, fue sorprendida por una alerta roja, una llamada que se activa en casos de personas que han alterado el orden público.

Desde esta redacción nos preguntamos si asistir a eventos como los citados equivale a poner en peligro la seguridad nacional.

La injusticia del SaharaEn Lima hay más simpatizantes de la causa saharaui de lo que podemos imaginar. Son grupos de abogados, periodistas, intelectuales y estudiantes que se juntan para compartir y difundir información.

La periodista Verónica Suchero se sensibilizó por la historia de este remoto pueblo y produjo un programa de radio por internet: “Así es como lo marroquíes maltratan a los saharauis, esto sucedió hace poco”, dice mientras muestra un video en el que se ve a soldados golpeando a mujeres vestidas igual a Jaditeyu.

Para comprender por qué la mujer que permanece en Migraciones no se quiere mover veamos qué historia quiere que conozcamos: “En el desierto del Sahara aún se viven las atrocidades de una guerra”, dice.

Cuando España dejó el Sahara Occidental, este territorio fue ocupado en 1975 por el Reino de Marruecos, que –atraído por las minas de fosfato– empieza una persecución sin piedad contra los saharauis. Capítulos de horror hablan del bombardeo con napalm y fósforo blanco contra la población que huyó a refugiarse en campamentos.

Ocupado el territorio fue dividido por un muro de 2.700 kilómetros de extensión. Se quebraron familias. “De un lado del cerco, sembrado de minas antipersona, viven secuestrados medio millón de saharauis que no pueden salir. Del otro lado, los que huyeron, formaron campos de refugiados que son extensos poblados donde viven unos 165 mil saharauis. Estos son los campamentos más antiguos del mundo, tienen más de 40 años de existencia”, dice Jadiyetu.

Esta mujer consiguió fugar de la ocupación marroquí a los 14 años y se internó en un campo de refugiados en territorio liberado. Atrás dejó a su familia: “Hace 42 años que no sé nada de mi madre ni de mis hermanos, ellos se quedaron al otro lado del muro”, dice. En esos asentamientos de improvisadas tiendas de campaña, en medio de precariedad, nacieron sus tres hijos. Es aquí que ha hecho una carrera como activista, potenciando los valores de las mujeres, siendo miembro de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis.

Durante la semana, esta líder árabe ha recibido mensajes de solidaridad a través de las redes sociales de gente que desde Ginebra, Madrid, Berlín se ha unido con el hashtag #TodosSomosJadiyetu.

Para ella, estar en la zona de vuelos internacionales es un riesgo. “Significa salir de territorio peruano, la sala de Iberia está enfrente y aumenta el peligro de que me obliguen a subir al avión a la fuerza”, señala.

No se moverá hasta que el juez decida otorgarle o no el hábeas corpus solicitado por su abogado. Solo así podrá ingresar al país sin ningún tipo de resistencia.

Jadiyetu tiene pendiente la solicitud de la visa diplomática en el Consulado de Perú en España. Fuentes de la Cancillería sostienen que “no tiene estatus diplomático y que ingresó con pasaporte de turista española la última vez”.

Está en el limbo. Y aunque el personal de Migraciones la intimide grabándola o dejándola sin un lugar para dormir, dice que permanecerá en el país todo el tiempo que sea necesario.

Desarrolló acciones propias de un diplomático sin tener el reconocimiento de esa condición”, dice Migraciones. “Hace 42 años que no sé nada de mi madre ni de mis hermanos, ellos están al otro lado del muro que levantó Marruecos”.

 

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